¿Has olvidado tu contraseña?

Laurent Garnier

Sin la imponente figura de Laurent Garnier, seguramente la música electrónica francesa tendría otra manera de hacer y otro sonido totalmente diferente, porque el francés es seguramente el personaje más importante que ha dado Francia dentro del mundo de la música electrónica. Testigo en primera persona de la explosión acid house que vivió Inglaterra y especialmente Manchester durante la década de los 80 gracias al trabajo que por aquel entonces desempeñaba en la embajada francesa en Londres, Garnier ha sido un auténtico pionero y, nunca mejor dicho, embajador de la cultura de club francesa desde los albores del género.
Desde sus inicios en el techno, en los que llegó a pinchar en el mítico club mancuniano The Haçienda, Garnier siempre se ha caracterizado por no ser un deejay al uso. Sus largas sesiones (suele gustar de pinchar hasta 4 y 5 horas seguidas) y su ecléctico gusto, con el que imprime de diversos géneros y estados todas sus dj sets, le han granjeado una auténtica legión de seguidores, entre los que se cuentan desde los padrinos del techno de Detroit hasta el masilla más cafre de tu barrio. Porque Laurent Garnier es un artista transversal, una rutilante estrella del planeta techno.
Estrella que se comenzó a forjar con sus trabajos en el sello que la cadena de tiendas FNAC creó a principio de los 90 en Francia, se estableció a mitad de esa década con la creación del sello F Communications (faro de la electrónica francesa durante muchos años y donde Garnier publicó “Astral Dreams” o “Crispy Bacon”, atemporales muestras de exquisito techno ambas), y explotó con la edición de sus tres primeros álbumes de estudio, que incluían incontestables clásicos de la música electrónica de baile como “The man with the red face” o “The sound of the big babou”.
En 2005, tras cinco años de silencio discográfico en formato LP (y casi de silencio total, pues en esa época se dedicó a perfeccionar sus cada vez más mastodónticos conciertos, con todo tipo de músicos invitados, cosa que diferencia al francés del resto de mortales que se dedican a la música electrónica) Garnier sacó a la luz su álbum más personal y alejado de las pistas de baile, “The cloud making machine”, al que le seguirían, entre otros trabajos como “Retrospective”, donde recuperaba alguno de sus temas más clásicos, su LP “Tales of a kleptomaniac”, y releases en sellos de solera internacional como Innervisions o PIAS.

Volver